Los grandes fraudes suelen estar vinculadas a deficiencias en la gobernanza y el compliance. Un claro ejemplo es el caso de Enron, que cobró notoriedad en 2001 y resultó en la quiebra de esta empresa energética estadounidense, considerada una gigante de su sector.
Enron operaba en la distribución de energía y en el mercado de commodities. Sin embargo, con el tiempo se descubrió que su éxito se basaba en fraudes contables y manipulación de activos, lo que llevó a la empresa a la quiebra.
En realidad, fue mucho más que una simple quiebra: se trató de uno de los mayores escándalos financieros de la historia. La situación también marcó un hito importante para la creación de la Ley Sarbanes-Oxley en 2002, que fortaleció las normas de gobernanza, auditoría y transparencia contable.
Recuerde el caso
La empresa Enron surgió alrededor de 1985, tras la fusión de Houston Natural Gas y InterNorth. A lo largo de los años 90, presentó un crecimiento rápido y exponencial, siendo considerada la favorita del mercado de inversiones.
En 1992, la Securities and Exchange Commission permitió que la empresa utilizara la contabilidad de “valor de mercado” (mark-to-market), lo que posibilitó registrar ganancias futuras proyectadas en el presente, abriendo espacio para la manipulación contable.
Ya en 2001, analistas y especialistas comenzaron a cuestionar la complejidad de las cuentas de la empresa. A partir de ahí, se produjo una serie de acontecimientos que culminaron en la declaración de quiebra y el inicio de las investigaciones.
La empresa admitió haber sobreestimado sus ganancias en aproximadamente 600 millones de dólares desde 1997.
Otro punto clave en esta historia es que la firma auditora también fue condenada al final de las investigaciones por obstrucción de la justicia, al destruir documentos relevantes.
Gobernanza y Compliance podrían haberlo evitado
Sí, la situación podría haberse evitado si la empresa en cuestión, o incluso las empresas que le dieron origen, hubieran seguido los principios de Gobernanza Corporativa y Compliance, además de haber adoptado una auditoría independiente, garantizando la imparcialidad de los procesos.
Un programa de Compliance efectivo debe seguir los siguientes pilares:
– Apoyo de la Alta Dirección;
– Evaluación de Riesgos;
– Código de Conducta y Políticas;
– Controles Internos para detectar y prevenir desviaciones;
– Capacitación y comunicación;
– Canales de denuncia;
– Investigaciones internas;
– Due Diligence;
– Auditorías y monitoreo;
Muchos de estos aspectos fueron claramente manipulados o ignorados, principalmente porque la alta dirección estaba directamente involucrada en la situación. Además, la falta de gobernanza corporativa puede ser una de las principales causas, ya que es fundamental para asegurar que el Compliance no se quede solo en el papel.
Después de todo, la gobernanza define los principios, la transparencia y la rendición de cuentas, mientras que el Compliance determina cómo se llevará a cabo, mediante la implementación de reglas, normas y procesos éticos. Sin la primera, el segundo se convierte en una mera formalidad, abriendo espacio para situaciones como esta y muchas otras conocidas a nivel mundial.
Contar con Códigos de Conducta, Consejos de Administración y otras políticas formales sin ponerlas en práctica compromete la sostenibilidad del negocio, provoca la pérdida de credibilidad y valor de mercado, y hace que la toma de decisiones sea ineficiente, entre muchos otros impactos negativos.
Además, las empresas sin Compliance enfrentan cada vez más dificultades para acceder al mercado y pueden acumular una gran cantidad de multas, sanciones y otros pasivos administrativos.
Resultados reales con Interact Suite
Poner en práctica la Gobernanza y el Compliance de una empresa requiere un seguimiento constante y herramientas que proporcionen evidencias concretas, garantizando así la transparencia, la equidad, la rendición de cuentas y la responsabilidad corporativa.
Para ello, puede contar con las soluciones de Gobernanza y GRC – Gobernanza, Riesgos y Compliance de Interact Suite. Sus funcionalidades están totalmente alineadas con modelos y metodologías utilizados a nivel mundial, como ISO 9000, ISO 31000, PMBOK, SOX – Sarbanes-Oxley, U.S. Sentencing Guidelines, el Comité de Basilea, la norma australiana AS 3806, LEC y la Contraloría General de la Unión.
La solución cuenta con mapas estratégicos para alinear las perspectivas del negocio a través de un sistema de comunicación automático.
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– Gestión de incidencias y no conformidades en un workflow integral y funcional, posibilitando la gestión sistemática y la evolución de todas las etapas del registro.
– Alineación de la estrategia con la operación mediante soluciones basadas en las metodologías BSC y GPD.
– Gestión electrónica de documentos, con control de versiones, distribución y responsables.
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